
Menos mal que fui educado en la Ley y en el respeto por la vida.
Si no, hubiese ya asesinado algún albañil.
Luego de que Santos, el albañil que trabajaba antes, se accidentara viajando desde San Nicolás, no he podido encontrar alguno que resuma buen costo, prolijidad y confianza. Pero la obra debe seguir, y tuve que contratar a otro.

Este de ahora me ha dejado la casa como un aguantadero de delincuentes. Todo sucio, todo tirado, y todo desprolijo. Dijo que no fue él sino los dos ayudantes que llevó, que dicho sea de paso, mala espina me dieron. Pero la cuestión es que:
- rompieron la antena del radiorreproductor de CDs,
- dejaron desperdigadas varias cajas de cigarrillos vacías, una de ellas en la maceta de una planta,
- llenaron de mugre toda la casa, a pesar de que trabajaron sólo en una parte,
- taparon el desagüe del patio con restos y mezcla,
- desperdigaron toda la arena que había,
- arruinaron el piso de pinotea de la habitación, aunque quizás podamos rescatarlo,
- usaron mi propia escuadra de obra para nivelar mezcla,
- sacaron un cuchillo de cocina y lo usaron para cortar mezcla,
- pusieron los respiraderos de la habitación como si nunca hubiesen hecho esto antes,
- rompieron una moldura en el techo y no parece que vayan a repararla,
- se dejaron el CD de cumbia asquerosa dentro del reproductor de CDs,
- y algunas más...
Claro, como la casa no es de ellos destruyen todo, total el idiota que vive allí hará magia para levantar todo otra vez.

Lo que pasa es que tampoco uno puede estar detrás de todo lo que ocurre, controlando todo lo que pasa y actuando en consecuencia. Yo no puedo dedicarme a perseguir a esta gente para retarlos si hacen algo desubicado, o escondiendo todo lo que tengo para que no me lo usen (o me lo roben, porque hasta eso puede ocurrir). Tampoco puedo estar allí presente haciendo cara de perro mientras ellos trabajan, porque yo también debo trabajar, prepararme para el casamiento, visitar a mis amigos, estar con mi familia, bañarme y dormir.
Estas historias son repetidas. Todos nos quejamos de los albañiles. No estoy solo.
Al menos, está todo casi terminado. Así de una vez se van y dejan mi pobre casa en paz.